Del engagement a la fatiga organizativa
“Retos actuales en la gestión de personas”.
Lunes, 9 de marzo 2026, 10:00

Jaimar Carolina González
Consultora de formación y desarrollo de personas
Las organizaciones quieren avanzar, innovar, crecer, transformarse, incorporar tecnología, ser más ágiles y más competitivas. El contexto así lo exige, pero hay una realidad que muchas empresas empiezan a notar en silencio: Quieren avanzar… con equipos cada vez más cansados.
No porque falte talento. No porque falte compromiso, sino porque el trabajo se ha vuelto más complejo, más rápido y, en muchos casos, menos sostenible.
De hecho, el engagement está cayendo en muchas organizaciones, pero no por falta de voluntad de las personas, sino por cómo está diseñado el trabajo.
Durante los últimos años las empresas han vivido una acumulación constante de cambios: digitalización acelerada, nuevas herramientas, nuevas formas de trabajo, presión por resultados, nuevas expectativas del talento y ahora también la irrupción de la inteligencia artificial. Y, en medio de todo ese movimiento, muchas organizaciones han seguido avanzando sin detenerse a revisar algo esencial: Si el sistema de trabajo sigue siendo el adecuado para sostener ese avance.
Hoy muchos equipos trabajan con demasiadas prioridades al mismo tiempo: agendas llenas, reuniones constantes y urgencias que desplazan lo importante. Y el resultado es conocido por todos/as: estrés, saturación y dificultad para mantener el foco.
Cuando el trabajo se organiza así, incluso los mejores profesionales terminan funcionando en modo supervivencia. El talento no desaparece, pero su energía sí.
A esto se suma otro fenómeno cada vez más presente: la fatiga de cambio. Equipos que han vivido tantas transformaciones simultáneas que cada nueva iniciativa se recibe más con agotamiento que con ilusión.
Por eso cada vez más organizaciones están empezando a mirar este reto desde otro lugar: no como un problema de motivación, sino como una cuestión de diseño organizativo, liderazgo y cultura de trabajo.
Menos ruido y más foco.
Menos urgencias permanentes y más prioridades reales.
Menos liderazgo improvisado y más liderazgo desarrollado.
Porque la verdadera ventaja competitiva será tener equipos con energía para ejecutar y líderes capaces de sostener ese rendimiento en el tiempo.
En Grupo PFS acompañamos a las empresas precisamente en ese camino: ayudándolas a desarrollar liderazgo, fortalecer su cultura y construir entornos donde el talento pueda convertirse en una ventaja competitiva real. Porque avanzar sigue siendo necesario, pero hacerlo con equipos que puedan sostener ese avance es lo que realmente marcará la diferencia.
OPINIÓN

Jaimar Carolina González
Consultora de formación y desarrollo de personas

