La morosidad está, como es lógico, íntimamente ligada a la coyuntura económica. Si la economía pasa por un mal momento, la habilidad para cumplir con los plazos de pago disminuye y los impagos son más frecuentes. Este año las empresas españolas están tardando de media 94 días (un 15% más que el año anterior) en hacer frente al pago de sus facturas y la dinámica va en aumento. Esto va a provocar que nada menos el 90% de las empresas españolas se enfrenten durante este año a problemas de liquidez. Ello va a suscitar que peligre la viabilidad de hasta un 20% de estas empresas debido a los problemas financieros que acarrean los retrasos (uno de cada cuatro casos de quiebra entre las empresas europeas se debe al retraso en los pagos de los clientes y, cada año, las empresas de la UE pierden unos 400.000 empleos por culpa de la demora en los pagos).
Las empresas necesitan vender para pagar, es decir, sus pagos dependen directamente de sus cobros. A esto hay que añadir que las empresas de seguro de crédito como CESCE o Crédito y Caución contribuyen a intensificar esta situación identificando a las empresas y sectores a los que no es conveniente conceder créditos, precisamente por el alto índice de impagos. Se trata pues, de una cadena insalvable que afecta a algunos sectores más que a otros, y es necesario tener en cuenta la configuración del tejido empresarial español, en el que un deudor puede arruinar muy fácilmente a una empresa.
Como ejemplo de lo anterior, en el tercer trimestre de 2008, el Índice Crédito y Caución de Incumplimiento, que compara los niveles de impago de las operaciones comerciales a crédito entre empresas españolas, reflejó un empeoramiento del 130,5% en relación con los nueve primeros meses del año anterior y creció el 159% entre enero y marzo de 2009 en comparación con un año antes, cuando ese incremento se situó en el 48%.
El sector desencadenante de la actual situación de crisis ha sido sin duda alguna el de la construcción, que ha dado lugar a una especie de efecto dominó incidiendo directamente a otros ámbitos de comercio y que ha hecho aumentar la morosidad en la sociedad asturiana.
El freno en la construcción ha afectado de lleno a las empresas auxiliares del sector en Asturias. Encofradores, electricistas, carpinteros, fabricantes de ladrillos y otros gremios se han visto arrollados por el parón y están sufriendo las consecuencias con la aparición de la figura de los impagos en sus empresas, y de forma indefectible están arrastrando al resto de la economía asturiana en la totalidad de sus sectores de producción.
Los últimos años han sido los de más trabajo. Incluso demasiado. Ahora, tras vacas gordas llegan las flacas. Los efectos de la menor actividad en la economía española de forma generalizada se han precipitado vertiginosamente en los meses transcurridos de 2009. Todo esto lleva a la subida de los tipos de interés en los que la propia Unión Europea ha tenido que tomar cartas en el asunto y a la sustancial disminución en la concesión de créditos por parte de las entidades bancarias al igual que en materia de aseguramiento del riesgo como continuamente vemos reflejado en las noticias.
Un dato relevante es el proporcionado por el Instituto Nacional de Estadística (INE), según el cual, durante el mes de marzo de 2009 se devolvieron en Asturias por impago 8.199 efectos de comercio (un 28,2% más que en el mismo mes del año anterior). El importe de total en Asturias de estos impagos esta en los 208 millones de euros. El importe medio del efecto impagado se ha situado en torno a los 2.134 euros.
A nivel nacional, el número de efectos de comercio comprados a plazos y devueltos por impago de familias y empresas subió un 18,1% en marzo, hasta sumar 573.467, mientras que el valor medio de estos efectos descendió un 1,8% y se situó en 3.017euros, superando por decimocuarto mes consecutivo al de los efectos vencidos, que ascendió a 2.518 euros, un 15,1% menos.
El importe total de los efectos de comercio devueltos impagados ascendió a 1.730 millones de euros durante el mes de marzo, cifra superior en un 16% a la del mismo mes de 2008.
En marzo, el 64,1% de los efectos vencidos fueron procesados por los bancos, mientras que las cajas gestionaron el 30,6% y las cooperativas de crédito el 5,3% restante. El número de efectos de comercio impagados aumentó un 27,8% en las cajas de ahorros, un 20,6% en las cooperativas de crédito, y un 13,6% en los bancos.
MOROSIDAD VERSUS LIQUIDEZ PRODUCTIVA EN EL SENO DE LAS EMPRESAS
Como hemos dicho, la economía empresarial española está sufriendo un progresivo deterioro que hace que muchas empresas se encuentren en una paradójica situación, tienen trabajo pero debido a los impagos acumulados por sus deudores no pueden realizarlo al no tener liquidez para obtener los materiales necesarios para su realización.
Todo lo anterior va unido a la perdida de tiempo que supone para el empresario la reclamación de las cantidades pendientes de pago por sus clientes que se puede convertir en un proceso farragoso y especialmente lento, lo que les puede sumergir en un largo calvario que al final resulta contraproducente al ocuparles un tiempo y unos recursos tanto humanos como económicos que les restan productividad por no hablar de lo ingrato y desagradable que puede resultarles el reclamarles cantidades a clientes que han estado vinculados a ellos durante toda su vida empresarial.
Por ello, cada vez son mas las empresas que se han especializado en la tramitación de estas reclamaciones mediante el tratamiento masivo de este tipo de expedientes, que simplifica en gran medida el trabajo a realizar y libera al titular de estos derechos de tener que involucrarse en una tarea que no conoce y que puede llegar a ocuparle un tiempo a todas luces necesario para desarrollar lo que si conoce, el crecimiento y consolidación de su propio negocio.
La empresa con alta tasa de morosidad debe ser consciente de que el tiempo es el peor enemigo de la posibilidad de cobro y que a la par se convierte en el mejor aliado del deudor, por lo que es imprescindible una actuación inmediata ante el impago a través de gestiones directas que pueden evitar que la situación se enquiste y termine indefectiblemente en los Juzgados. Lo más razonable seria encomendar el expediente de impago para su gestión dentro de los dos primeros meses desde su producción, si el empresario quiere conseguir un buen índice de recobro.
Una rápida gestión de las deudas en el primer mes puede recuperar el 81,21% del total que se debe, a los tres meses la cantidad baja al 70,95%, convirtiéndose en el 52,37% a los seis meses, Y al 32,26% cuando el impago alcanza los nueve meses. Si la deuda no se ha logrado cobrar en un año, es muy posible que sólo se resuelva un 12,68%.
CONFIANZA EN LA EXTERNALIZACION DE LA GESTION
Si una empresa tiene morosos y no los puede cobrar por falta de tiempo o de recursos NO LOS DEBE DEJAR POR IMPOSIBLE NI OLVIDARLOS. Debe confiar en profesionales del recobro de impagados, en aquellas empresas que prestan estos servicios de forma competente y seria, que utilizando métodos legales pero resolutivos, serán capaces de perseguir a los deudores y recuperar las deudas.
Se deben buscar profesionales con un sistema pro-activo de cobro. Las empresas que actúen sólo de forma reactiva, es decir las que se limitan a gestionar los impagados cuando se encuentran encima de la mesa del director financiero, tendrán un problema crónico de morosidad. La pro-actividad en la cobranza consiste en adelantarse a los problemas y actuar resolutivamente antes de que se produzcan. Consecuentemente un sistema pro-activo se basa en la identificación y solución de los problemas que puedan surgir en las relaciones con los clientes con el fin de asegurar el cobro en los plazos pactados.
Autor: Marino Cuello (PFS GRUPO)