La proliferación de dichos estándares, puede causar cierta confusión, ya que constantemente están surgiendo nuevas especificaciones que prometen incrementos en la velocidad y mejoras técnicas.
Actualmente existen numerosas alternativas, pero en la práctica se pueden reducir a tres, que son las más extendidas y apoyadas por los fabricantes:
Los dos factores clave en una red inalámbrica son la velocidad y el alcance, por lo que resulta muy importante estudiar las necesidades de cada caso concreto. Para disponer únicamente acceso a Internet y correo electrónico, la especificación 802.11b cumple sobradamente, pero si las necesidades incluyen acceso a datos compartidos, los 11 Mbps pueden resultar insuficientes.
La seguridad es una de las mayores preocupaciones a la hora de instalar una red inalámbrica. Puede parecer que el hecho de que los datos viajen a través del aire facilita el acceso a la red a los posibles intrusos, pero nada más alejado de la realidad, las redes inalámbricas disponen de efectivos medios de cifrado de datos (WEP) y control de acceso que, adecuadamente configurados, garantizan unos niveles de seguridad excelentes.
Al habilitar el cifrado de datos WEP (Wíreless Encryption Protocol), todos los datos que circulen por la red inalámbrica se encriptan usando una clave, escogida por el usuario, que será necesario introducir en cada dispositivo que forma parte de la red. Por otro lado el control de acceso permite especificar las direcciones MAC (direcciones físicas específicas y únicas de cada tarjeta de red) que se pueden conectar a la red inalámbrica, imposibilitando el acceso a dispositivos no autorizados.
TOPOLOGÍA DE LAS REDES INALÁMBRICAS
Las redes inalámbricas pueden configurarse en dos topologías diferentes: red ad-hoc y red de infraestrutura.
La red ad-hoc es muy similar a una red de grupos de trabajo: todos los ordenadores conectados de forma inalámbrica tienen exactamente los mismos derechos y comparten el mismo canal. La red de infraestructura por el contrario establece una jerarquía formada por uno o varios puntos de acceso y uno o varios dispositivos (PC,s portátiles, PDAs, etc.) inalámbricos.
En una red de infraestructura los puntos de acceso hacen de concentradores de las comunicaciones y permiten que todos los dispositivos inalámbricos, dentro de su radio de alcance, se conecten a la red. Es importante situar los puntos de acceso de forma adecuada para garantizar una buena cobertura y no sobrecargarlos, ya que el ancho de banda disponible en cada punto de acceso se divide entre los dispositivos conectados a él. Habitualmente los puntos de acceso se conectan entre sí por medio de cableado tradicional para garantizar la mayor velocidad de conexión.
Una característica de vital importancia en las redes de infraestructura es el roaming, que permite a un usuario móvil conectarse automáticamente al punto de acceso que mejor señal le ofrece. Con el roaming configurado un usuario puede desplazarse fuera de la cobertura de un punto de acceso sin desconectarse de la red, ya que automáticamente se conectará al siguiente punto de acceso más cercano. Su funcionamiento es muy similar al de los teléfonos móviles.
Autor: David Álvarez Velicia